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Archive for the ‘Lecturas’ Category

El día 19 de Noviembre de 2011 se realizó en la sede del periódico El Heraldo, de Barranquilla, una tertulia para conversar sobre el proyecto CLUSTER VALLENATO  que vienen impulsando respetables representantes del folclor vallenato.

A la tertulia fueron invitados por el director del diario Ernesto McCausland los sabaneros Adolfo Pacheco Anillo, Ariel Castillo Mier y Edward Cortés Uparela, quienes expusieron claramente sus criterios sobre el alcance de dicho proyecto en lo referente a las músicas de acordeón del caribe colombiano.

Lo claro es: El folclor vallenato tiene todo el derecho a promover su exaltación como Patrimonio cultural de Colombia. En esto cuentan con el apoyo de todos los sabaneros.

Lo que no es posible es que al definir los alcances de lo que se quiere elevar a la categoría de Patrimonio sean incluidos los aires sabaneros por el solo hecho de interpretarse con acordeón.

Si algo hemos tenido claro desde siempre los sabaneros es que NO TODO LO QUE SE TOCA CON ACORDEÓN ES VALLENATO.

El día 20 de Noviembre de 2011, El Heraldo publicó la crónica “Orden creativo, recomienda Gossaín para clúster vallenato”, firmada por el peridista Rafael Sarmiento Coley, donde se hacen unas aseveraciones que no corresponden con lo dicho en la tertulia.

En esa misma fecha, Edward Cortés Uparela publica el artículo “Cluster vallenato – una aclaración necesaria”, donde hace las precisiones que considera pertinentes sobre lo acontecido en la tertulia.

El día 7 de Diciembre de 2011, Adolfo Pacheco Anillo publica el artículo “Música de acordeón o ‘vallenato y punto'”, en el que aclara los conceptos de la discusión planteada.

Les presentamos aquí, de manera cronológica, los diferentes artículos para ilustración de nuestros lectores. Para verlos completos, pulsar el enlace respectivo.

ORDEN CREATIVO RECOMIENDA GOSSAÍN PARA CLÚSTER VALLENATO

Mírame fijamente hasta cegarme, mírame con amor o con enojo, pero no dejes nunca de mirarme, porque quiero morir bajo tus ojos”. Entonando esta estrofa del maestro Tobías Enrique Pumarejo y resaltando frases únicas de las mejores letras de los grandes de este género musical, el periodista y escritor Juan Gossaín resaltó que los viejos cantos vallenatos eran unas verdaderas poesías que hay que seguir preservando.

Nota completa AQUÍ.

CLUSTER VALLENATO: UNA ACLARACIÓN NECESARIA. Por: Edward Cortés Uparela.

El pasado 19 de Noviembre se realizó en EL HERALDO una tertulia para socializar el proyecto cultural que lideran distinguidos representantes del folclor (estilo) vallenato sobre la creación de un cluster para potenciar esta rica expresión de la cultura popular de nuestra costa Caribe colombiana. Esta tertulia tuvo amplia difusión el siguiente día en la edición dominical del diario costeño, donde se presentan varias imprecisiones que es necesario aclarar para no seguir contribuyendo a la desinformación y desculturización.

Nota completa AQUÍ.

MÚSICA DE ACORDEÓN O “VALLENATO Y PUNTO”. Por Adolfo Pacheco Anillo, para Rafael Sarmiento Coley

Tanto que te admiraba como periodista, y ahora me desencantas porque noto que aun siendo sabanero no has investigado nuestra música en acordeón a fondo y eso en periodistas de opinión es una falla, porque desinforma. Nuestra música sabanera o del viejo Bolívar es diferente en RITMOS y en ESTILO a la música vallenata; aunque tienen el mismo patrón melódico y rítmico respecto al paseo y al merengue, lo demás es desigual.

Nota completa AQUÍ.

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El 24 de septiembre de 2012 se cumplen 100 años del nacimiento en San Jacinto, Bolívar, de Miguel Antonio Hernández Vásquez, el gran Toño Fernández (1912- 1988). Sabanerías le rinde un homenaje reproduciendo esta bella crónica escrita por Jorge García Usta (1960- 2005) que fue publicada originalmente en el libro Diez juglares en su patio (1991).

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Toño Fernández: un hombre que era más que todo el mundo

Por: Jorge García Usta

Toño Fernández.

(A Teo Balar)

El día que la gaita encontró a su hombre no hubo ninguna gracia de más.

Salía a llevar unos animales al arroyo y apenas vi las aguas, oí los pitos. En la lejanía, pitos tristes, vainas bonitas. Era Manuelito Lora, el que venía criando esos sonidos con un fitoco desconocido.

Y yo que siempre he sido más que inteligente, era un gran ignorante. La única vez que lo fui, después nunca más. Lo único que hacía entonces era arrastrar los animales a sus bebedizos y andar por el monte a pata limpia. Fui siempre hombre de monte, de estar con cosas solas.

Así que cuando oí a Manuelito, le pregunté: Y qué pito es ese. Gaitas ¿no ves? Dijo él, sin reparar la lelura que yo tenía. Me acerqué y las aguaité. Y le dije muy bobo ¿Y cómo es que un pito de esos saca bullas tan bonitas? Gaitas, repitió Manuelito, como si no hubiera nada más que decir.

Cuando veníamos por el camino, se lo dije: Quiero una aparata de esas. Y Juan Meléndez, que era el hacedor de esas animalas, me miró como poca cosa. Yo le volví a echar la súplica: hazme un parcito, Juan. Y le añadí: la quiero con maracas, para el domingo. Y en qué voy yo, dijo él, mientras yo seguía mirándole el bullicio del ojo. Dije: en una carga de ñame. Ya está, dijo él.

Y se comenzaron a perder por el camino, dejándome a mí solo. Con toda esa fregantina en el corazón.

Ese domingo, yo cité a Manuelito Lora en el propio monte, porque Papá y la otra gente se iban de la finca para San Jacinto y el monte era nuestro, con todos sus arrestos. Y vino también Manuel Barreto, primo mío, de lejos. Estaban, pues, los hombres debidos.

Nos pasamos el día pitando por esos montes de Dios. Venía Meléndez con los fitocos y yo y Manuel, que estábamos en la misma fiebre de los primerizos, nos cogíamos. La gaita era entonces un enredapita: pifú, pifú, fifofafi. Yo pitaba el fitoco como me entraba la gana. Y Manuelito me decía: eso no es así, eso parece un sácame con bien. Dale mano como para mujer y lengua para lo mismo.

Así empezamos. Era cosa de amor que no se podía publicar, como los grandes amores, porque nadie gustaba de esas cosas. En toda la región, la gaita era de mal ver, cosa de plebes.

Pero qué va, con nosotros no se pudo. Yo vi todo el mundo de esos fitocos. Nada más, imagínese usted, una cabeza como la mía.

Para leer la crónica completa pulsa AQUÍ.

Biografía y música de Toño Fernández en este ENLACE.

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